martes, 21 de octubre de 2008

...De los primeros clásicos provinciales

Como antesala al partido del domingo, una pizca de historia del clásico más añejo del fútbol tico:

Zafarrancho Histórico entre el Herediano y la Liga Deportiva Alajuelense


Ocurrió en la cancha del herediano, en San Francisco de Heredia, a las 10:30 a.m., el 10 de junio de 1923. El juego concluyó 2-1 a favor de la Liga. Los goles manudos fueron anotados por Claudio Alfaro e Israel Gutiérrez, mientras que por los florenses anotó “Cayito” Arguedas.

Alajuela, junio de 1923

Reclamo presentado por la Liga Deportiva Alajuelense ante la Liga Nacional de Fútbol.

Muy respetuosamente, la Liga Deportiva Alajuelense, por nuestro medio, viene hoy a informar ante la Liga Nacional de Fútbol, del serio y muy sensible incidente ocurrido el domingo anterior, al jugarse los partidos de nuestra Primera División contra el Herediano. Antes de comenzar queremos manifestar que hubo necesidad de completar nuestro equipo con los jugadores de segunda división, Carlos Chavarría, Israel Gutiérrez, Rafael A Guzmán y el debutante Mayid Barzuna, sustituyeron a los señores Tito Livio Solera, Francisco Solé y Nicolás Soto, respectivamente, se encontraban enfermos.

Unas 30 personas hicieron el viaje en un camión expreso. Pasaron 35 minutos de juego y el señor Egon Holts anuncia que el primer tiempo había terminado. 1.550 heredianos presenciaban el partido, fanáticos endemoniados, acostumbrados a ver ganar a su equipo, Dos veces consecutivas campeón nacional. De parte de Alajuela 50 personas presenciaban el partido. Faltaban 15 minutos para terminar el juego; Alajuela dominaba. Una bola lanzada, sin gran fuerza por el delantero herediano Arguedas contra el marco Alajuelense engañó al guardameta Arnulfo Zeledón que creyó que salía, la bola pegó en el poste y entró sin dificultad. Tres minutos después, Alajuela -por medio del delantero interior derecho, “Tuto” Alfaro- empató el partido.

Cuatro minutos después, Israel Gutiérrez, extremo izquierdo, logro burlar a dos jugadores heredianos y hacer un punteo esquineado, entrando la bola con gran fuerza y por segunda vez anota Alajuela. Fue tal la rapidez de éste último, que muchas personas no se dieron cuenta del gol. El señor juez para proceder con la más completa imparcialidad y honradez, tomó la bola en sus manos y se dirigió a donde el señor Juez de puerta, don Otto Hütt, joven herediano y hermano de los elementos más distinguidos de ese equipo. El señor Hütt, con gesto que mucho le honra, manifestó que era un gol muy bien marcado. Ante tan categórica manifestación, el señor árbitro Holts dio orden de que Ia bola fuera llevada nuevamente al centro; y aquí fue Troya…

Por todas partes se escuchaban gritos de protesta contra la resolución del señor juez. Unos alegaban que no había sido tanto, otros que el jugador que lo había marcado estaba en posición prohibida, es entonces cuando un numeroso grupo de heredianos se dirigieron, en actitud hostil y entre ellos los elementos del primer equipo herediano, contra el juez El señor Holst, con la mayor sangre fría, sitúa en el centro de la cancha y haciendo uso de su revolver escuadra, manifiesta terminantemente que al que lo ataque le dispararía.

Ante el valeroso gesto del señor Holst, ese grupo de heredianos la emprendió entonces contra los deportistas Alajuelenses, que no tenían culpa alguna de haber jugado tan brillantemente y de haber vencido con la más completa legalidad, al campeón de dos años consecutivos (21 y 22), y en su propia cancha. La confusión que hubo en esos momentos no es para describirla; sillas lanzadas por todas partes, palos tirados, puñetazos, leñazos, pedradas, las tejas volaban y la policía con sus crucetas desenvainadas.

De los numerosos golpeados de parte del Alajuelense, merecen citarse en primer termino el zaguero don Heriberto Chavarría, a quien le fue inferida en la cabeza una herida de dos pulgadas ocasionada por el fuerte golpe de una silla, que le lanzó el defensor herediano don Otoniel Martínez También fue seriamente golpeado el más oven y más pequeño de los deportistas Alajuelenses, don Francisco Rosabal. A este le pegaron con un palo y luego ya en el suelo, le dieron con una silla en la cabeza, quedó completamente sin sentido. Fue conducido por los señores Joaquín Manuel Gutiérrez y Eladio Rosabal, primo hermano éste último del golpeado, lo llevaron a casa de habitación del cumplido caballero don Julio Sánchez Lépiz.

Allí le fueron prodigados toda clase de atenciones por la distinguidísima familia del
señor Sánchez y se mandaron a traer los médicos de Heredia. Los señores Gutiérrez y Rosabal podrán dar fe de nuestras palabras. Las otras personas de Alajuela, se regresaron en el camión expreso y el resto por cafetales y por la línea del tren.

Debemos manifestar, señores miembros de la Liga Nacional de Fútbol, en un tono muy alto, que a mayor satisfacción que nos queda de todos estos sensibles acontecimientos, que nosotros somos los primeros en lamentar, es de que no hubo ni la menor preocupación, por parte de ninguno de los visitantes Alajuelenses, pues todos llevaban órdenes terminantes sobre el particular y al muy estimado caballero señor árbitro Holst, juez oficial del partido. Habrá informado lo acontecido. Pero en todo caso, creemos oportuno agregar que los jugadores de la Primera División del Club Sport herediano, nos merecen censura por su actitud en aquellas difíciles circunstancias los señores Martínez, Rosabal, Morales, Pérez y los hermanos Arguedas.

Dejamos aquí terminado nuestra queja sobre los incidentes del domingo último en San Francisco de Heredia. Y ahora os toca a vosotros distinguidos miembros, de la Directiva de la Liga Nacional de Fútbol, imponer le castigo que os parezca justo a los culpables de todas estas cosas. Y nosotros, de confianza y siempre sumisos ante las resoluciones del Superior esperamos con toda tranquilidad, el fallo de Uds.

Enrique Ribo Morella
Vice-presidente

Juan Rodríguez C.
Secretario

NOTA: A raíz de la denuncia Hecha por el cuadro rojinegro, la Liga Nacional de Futbol realizó la investigación del caso y acordó el 4 de junio de 1923 los siguientes castigos:

  1. Suspensión de nueve meses al jugador Eladio Rosabal y por un año a Otoniel Martínez.
  2. Multa al CS Herediano por 50 colones y aceptación de su retiro de la Liga Nacional.

Fuente: Memoria Liga Deportiva Alajuelense. Armando Mórux sancho

2 comentarios:

Palas dijo...

sin comentarios jeje

El Culé dijo...

Mae muy interesante. Siempre hemos sido chusmas y pleiteros los ticos.